Viktor Orbán ha perdido tras 16 años en el poder y no es solo una derrota electoral: cae uno de los principales referentes de la extrema derecha europea y del modelo de “democracia iliberal”.
⚠️ Su caída golpea a toda una red reaccionaria internacional que conecta Europa y el trumpismo. Pero que Orbán pierda no significa que el orbanismo desaparezca. Lo importante es la grieta: incluso los proyectos autoritarios que parecían intocables pueden romperse.