25, # Madrid 🏵️ Antropóloga social y cultural de formación, profesora de filosofía de profesión 🌸 Hablo de: # filosofía # amor # amistad # libros # sociedad # política # género # adolescencia # educación . También me gusta el # fedipajareo / # birding . Iré subiendo mis hilos aquí: # hilosdejanadelbosco . Mis toots de respuesta se borran al cabo de una semana. Alt imagen de cabecera: rama de ciruelo en flor. Alt imagen de perfil: primer plano mío de perfil, con el pelo en un recogido trenzado.
25, # Madrid 🏵️ Antropóloga social y cultural de formación, profesora de filosofía de profesión 🌸 Hablo de: # filosofía # amor # amistad # libros # sociedad # política # género # adolescencia # educación . También me gusta el # fedipajareo / # birding . Iré subiendo mis hilos aquí: # hilosdejanadelbosco . Mis toots de respuesta se borran al cabo de una semana. Alt imagen de cabecera: rama de ciruelo en flor. Alt imagen de perfil: primer plano mío de perfil, con el pelo en un recogido trenzado.
Viendo este episodio de Some More News sobre los efectos psicológicos negativos de la IAgen, me viene a la mente cómo todo esto desvela que tener poder sobre una persona corrompe, y además muy rápido.
Pienso que parte del atractivo de los chatbots LLM es que ponen al alcance de todos un lujo antes reservado a unos pocos: el de tener servidumbre. Los chatbots LLM son atractivos porque están siempre disponibles para ti, su principal cometido es complacerte, no tienen voluntad propia (y si lo que tú deseas es que la tengan, fingirán que la tienen para seguir complaciéndote) y por tanto no te llevan la contraria, hacen lo que les pidas, no te juzgan negativamente, y adoptan el lenguaje y las formas que te complacerán también. A la vez, tú no tienes que velar por su bienestar, no se producirán discusiones porque no te contradirá, y en general no tendrás que hacer ningún esfuerzo (más allá del económico, si pagas una suscripción).
Y las consecuencias negativas son parecidas: Sin nadie real que te lleve la contraria, pierdes la perspectiva y te encierras en tu propia visión del mundo, en los peores casos bordeando el delirio. Con el ego inflado pero incapaz de relacionarte en pie de igualdad con las personas por haberte acostumbrado a no verse vulnerable ni cuestionado. Más cruel, menos empático, pero también más miserable.
Una falsa ilusión de recibir compañía e interacción humana bajo tus términos y condiciones, pero a la que en realidad no le importas lo más mínimo. Está ahí porque es su “trabajo” y mientras tanto está recopilando información de todas tus miserias y bajezas. En tu ilusión de grandeza, ni eres consciente de que tu siervo está haciendo correr toda esa información a tus espaldas.
Por supuesto, es una analogía muy parcial, porque la IAgen no es una persona, pero esa es la gracia: lo que complace al usuario que se engancha al chatbot es creer que sí, y que tiene poder sobre ella.