Llegué al planeta tierra en 1981. Antifascista, Ecofeminista, Neurodivergente e Insurrecta. Enemiga de las injusticias y amante del arte como acto de resistencia. Adicta a la belleza de lo roto, surrealista por necesidad. Mi batería no tiene snare, tiene conciencia de clase. Sobrevivo entre bocanadas de salbutamol y sueños dadá.
Llegué al planeta tierra en 1981. Antifascista, Ecofeminista, Neurodivergente e Insurrecta. Enemiga de las injusticias y amante del arte como acto de resistencia. Adicta a la belleza de lo roto, surrealista por necesidad. Mi batería no tiene snare, tiene conciencia de clase. Sobrevivo entre bocanadas de salbutamol y sueños dadá.
De repente, el mundo se va a la mierda. No como lleva yéndose a la mierda desde que empezó a existir, no!
Somos la primera generación que se va al garete con la ilusión de estar documentando todas nuestras tonterías. El ser humano lleva siglos construyendo búnkeres y sembrando minas, pero resulta que lo único que realmente iba a estallar era nuestra capacidad de atención. Llevamos el tal "Juicio Final" en el bolsillo y lo usamos para ver si el otro le dio ya al "me gusta" en nuestra foto de cuando aún teníamos futuro, y bueno lo jodido no es que vaya a estallar una guerra nuclear (que también) lo jodido es que llevamos décadas viendo cadáveres en Gaza, en Líbano, en Siria, y aprendimos a deslizar el dedo hacia arriba para que desaparezcan. Ahora resulta que el imperio y su perro de presa miran a Teherán y nosotros, los que llenamos las plazas cuando nos tocan el bolsillo, miramos al suelo cuando tocan la piel. Vamos a arder no por valientes, sino por cobardes con buena conexión a Internet.
Asco de mundo, asco de humanidad, asco de todo, ¿por qué duele tanto existir?